miércoles, 30 de noviembre de 2011

Solución Parche.


“Proclamamos la bienaventuranza del amor que se construye entre un hombre y una mujer. Un amor que se hace fecundo en sus hijos y que tiene su expresión más grande en la vida de la familia. Todo lo que se oponga a esto pensamos que es una disminución o una tergiversación de lo que es el amor auténtico o de lo que es el deseo más profundo que existe en el corazón de cada hombre o cada mujer." - Arzobispo Ricardo Ezzati, refiriendose al proyecto de Unión de Hecho.

De acuerdo al diario la Tercera, El martes 9 de agosto del 2011, aproximadamente a las 11.30, el Mandatario Sebastián Piñera presentó de manera oficial el proyecto que regula las llamadas “uniones de hecho”, tanto entre parejas heterosexuales, como homosexuales. Este proyecto fue una de las principales promesas de campaña del Presidente, y no ha dejado de provocar un fuerte rechazo al interior del oficialismo. Esta iniciativa, denominada “Acuerdo de Vida en Pareja” (AVP), tiene como objetivo solucionar problemas hereditarios y de previsión entre los contrayentes. Esta unión implica firmar un contrato que podrá ser validado, tanto ante notaria, como ante el registro civil.


Según la agencia AFP Chile:"Este proyecto trata por igual a parejas de sexo distinto o del mismo sexo, pues en ambos casos es posible desarrollar el amor, el afecto, el respeto", dijo Sebastián Piñera, al firmar en la Moneda el proyecto, que sigue siendo estudiado por el Parlamento, desde la fecha de su presentación.

El proyecto AVP funda una nueva figura legal pero no altera el concepto de matrimonio que establece el código civil chileno, en el cual se ajusta a un contrato solemne solo entre un hombre y una mujer.

"Tengo una profunda convicción que me lleva a sostener que el matrimonio por su naturaleza es entre un hombre y una mujer, pero esta convicción no me impide reconocer que existen otras formas de relaciones afectivas, incluidas aquellas entre personas del mismo sexo y que son también relaciones respetables y valiosas", dijo el Mandatario.

En palabras del Abogado Álvaro Césped, en el sitio web dudalegal.cl, refiriéndose a las uniones de hecho o no matrimoniales: “Las uniones de hecho son una forma de organización social conocida desde antaño. Ya los romanos se refirieron a ellas con el nombre de concubinatus que proviene decum cubare que significa comunidad de lecho. El concepto de concubinato fue recogido inicialmente por nuestra legislación, sin embargo hoy es una denominación que en el derecho comparado ya está siendo superada, porque se entiende que el concubinato va más allá de la comunidad de lecho a que aludían los romanos, siendo una comunidad de vida, semejante a la que se da en las uniones nacidas del matrimonio. Es por esa razón que se habla de uniones no matrimoniales o de hecho, términos que han sido recogidos por la jurisprudencia nacional.”

Tradicionalmente, en la legislación nacional, el matrimonio es considerado como una institución fundamental. Esto ocurre en parte porque la institución de la familia, según Césped: “ha sido construida sobre la base del matrimonio, y es en base a esta institución jurídica en que se ha desarrollado la protección a la misma.”

Creemos que es por esta razón, que tanto el oficialismo, como muchos otros movimientos o personas, están en extremo desacuerdo con la autorización del matrimonio y la unión de hecho homosexual… porque se pone en peligro, lo que según el primer artículo de la Constitución, en su inciso segundo, es “el núcleo fundamental de la sociedad”, es decir, la familia.

Creemos que en esta propuesta del gobierno se reconoce la unión de la pareja homosexual, ya que en cierta medida se pueden unir a partir de este tipo de contrato llamado “unión de hecho”, donde el otro del mismo sexo puede heredar los bienes de su pareja e incluirlo en aspectos previsionales. Sin embargo, sentimos que el verdadero objetivo de esta propuesta tiene un doble trasfondo, ya que lo que se quiere mostrar y como se presenta esta unión tiene como finalidad, a primera vista, la posibilidad de poder compartir los bienes con la pareja del mismo sexo e incluirlo en términos previsionales, pero creemos que esto es sólo la cara bonita del proyecto, lo que se quiere mostrar y por ende, lo que se quiere vender al pensamiento colectivo y al sentir homosexual. Además, creemos que este tipo de unión tiene una connotación más de contrato que de afecto a diferencia del matrimonio, debido a que son los bienes los que juegan el rol protagónico, conforman el núcleo y en consecuencia, dejan el amor en la periferia, es decir, en segundo plano. Concluimos que la verdadera finalidad de esta unión es resguardar la familia, pero no cualquier familia, sino la que propone nuestra historia conservadora a partir de la Iglesia y esta familia sería la que puede procrear; por lo tanto, este tipo de unión no es más que una solución parche para la auténtica unión de la pareja homosexual, porque se reconoce la unión, pero no se pone al mismo status que la unión de la pareja heterosexual, ya que ellos y sólo ellos son los que se pueden unir a través del matrimonio, los que pueden procrear y por ende, ser vistos como una familia desde nuestra perspectiva conservadora que ha conformado la historia nacional.

Dogma Matrimonial.


Escogimos el catolicismo, ya que es la religión que tiene un mayor número de fieles a nivel nacional, tal como lo demuestra el censo realizado en el año 2002: el 69,9% de la población nacional se declara como católica, es por esto, que consideramos que la concepción de la religión católica es tremendamente influyente en el pensamiento colectivo, es decir, sus postulados y dogmas acentúan ciertos valores que no integran la unión homosexual, la cual forma parte del desarrollo psicológico de los sujetos que conforman dicha sociedad. Esto quedará plasmado en el siguiente análisis.

Como es sabido, el catolicismo tiene a la base una sagrada escritura (la biblia) donde se plasman los distintos dogmas que conforman esta religión, los cuales toma la Iglesia y los hace parte de sí para extenderlo a todos sus fieles. Para el análisis de ésta escritura sagrada tomamos la investigación realizada por John McNeill (1976) llamado “la Iglesia ante la homosexualidad” donde se desmenuza, a partir del libro sagrado, la posición de la Iglesia ante las parejas homosexuales. McNeill señala que la biblia por 2 razones principales indica que la unión entre las parejas debe ser de distinto sexo. La primera hace alusión a una oración que se formó entre el 550 a.d.c y el 500 a.d.c y dice lo siguiente:

“Y dios creó al hombre a su propia imagen, según la imagen de Dios, así le creó, varón y hembra les creó”

Donde está versión indica claramente, según MCNeill, que la intención divina al crear la diferenciación sexual era la procreación (McNeill, 1979), por lo tanto, la primera razón por la cual la unión entre sujetos debe ser heterosexual radica en que sólo la unión de 2 sujetos de distinto sexo pueden multiplicar la especie al poder procrear.

La segunda alusión que indica que la unión entre personas debe ser entre distinto sexo se formó en el 950 a.d.c y dice:

“Y entonces dijo el señor Dios: no es bueno que el hombre esté solo; le haré una compañera adecuada”

La segunda razón, según McNeill, que no se asocia a la procreación apela a la solidaridad y a la solución frente a la soledad donde la unión del hombre con la mujer hace que ésta última juegue sólo un papel secundario de acompañante a diferencia del hombre que toma el papel protagónico al ser el sujeto que se acompaña.

En base a estas 2 alusiones expuestas por John McNeill podemos decir que las 2 razones principales por las cuales la unión entre sujetos debe ser heterosexual según la biblia radica en la procreación y en la solidaridad y compañía frente a la soledad que produce la unión de 2 personas de distinto sexo.

La práctica del matrimonio entre 2 personas de distinto sexo legitimado por un ente de la Iglesia, como un sacerdote, debe ser heterosexual, porque sólo este tipo de unión puede multiplicar la especie al poder procrear. Es así, como la unión homosexual se ve fuera de lo posible para la Iglesia al no poder procrear y donde la mujer pierde su papel de acompañante al ser una unión entre 2 sujetos de igual sexo, por lo tanto, para el catolicismo la unión homosexual no es más que una desviación del estado de heterosexualidad deseado por Dios como lo manifiesta McNeill al estudiar dicha escritura (McNeill, 1979).

Frente a lo anteriormente mencionado, referente a los fundamentos del catolicismo y su práctica del matrimonio, es posible observar cómo esta institución reconoce a los individuos, sin embargo, no los reconoce de una manera igualitaria, ya que con su práctica de matrimonio que sólo es posible en una unión heterogénea, no considera como válida la unión homosexual. De esta manera, es posible observar claramente como ésta religión a través de sus valores institucionales, no reconoce la igualdad de status de la diversidad de las personas. Dicho de otra manera, es a través de la institucionalidad que se lleva a cabo esta discriminación hacia las parejas homosexuales.

Esta situación no sería relevante si es que se sacara de contexto, sin embargo, es necesario mantener en cuenta la influencia que tiene particularmente ésta religión en el pensamiento colectivo de nuestro país, ya que como lo dijimos al inicio de este apartado, ésta religión la comparte casi el 70% de los habitantes. De esta manera, es posible ver concretamente como estos valores se extrapolan de las paredes de la iglesia al conformar y ser parte de nuestra historia que hoy por hoy aún se sigue desarrollando, siendo la desigualdad de status la forma de reconocer a las parejas homosexuales.

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Problema Psicosocial?

Para hablar de la discriminación a la pareja homosexual se hace necesario definir lo que es en sí un problema psicosocial con el fin de poder relacionarlo de la mejor manera posible al tema en cuestión.

Adoptamos la noción de problema psicosocial cuando: “ los procesos de integración social, transmisión cultural y/o socialización no se ajustan a patrones de reconocimiento mutuo (recíproco) ni suponen una distribución equitativa de los bienes entre los participantes, provocando desigualdades de estatus (Fraser) o situaciones de menosprecio (Honneth) en todas o algunas áreas de la vida social”.

Para comprender a mayor cabalidad esta definición, se requiere profundizar en ciertos aspectos que son de total relevancia para el abordaje del problema psicosocial escogido.

En primer lugar debemos saber a qué se refiere Axel Honneth cuando habla de reconocimiento mutuo. Este autor, en su obra llamada “Reificación: Un estudio en la teoría del reconocimiento”, en el año 2007, se refiere al reconocimiento mutuo como la construcción de una identidad estable a partir del reconocimiento realizado por los demás a través de la aprobación de las cualidades específicas del otro y viceversa.

En segundo lugar, con respecto a lo propuesto por Nancy Fraser sobre la desigualdad de estatus, en su artículo “Nuevas reflexiones sobre el reconocimiento”, en el año 2000, propone que actualmente los individuos pertenecientes a grupos sociales no es tan solo necesario un reconocimiento de identidad o de reconocer su existencia, ya que éstos requieren de un reconocimiento de status de los individuos, reconociendo de calidad de participantes en sociedad. Es decir, la escases de reconocimiento indica un impedimento para participar de forma igualatoria en la vida social, de esta manera, la igualdad de status implica, según Fraser “superar la subordinación restableciendo a la parte no reconocida como miembro plenos de la sociedad, capaz de participar a la par con el resto (p.61)”.

Continuando con los postulados de esta autora, la falta de reconocimiento más relevante no se da a nivel de maltrato psicológico, si no que se da a nivel de una relación institucionalizada de subordinación de estatus social.

En tercer lugar, Honnet habla de situaciones de menosprecio, como aquellas donde las personas son lesionadas en el entendimiento positivo de sí mismas que deben ganar intersubjetivamente, es decir, las situaciones de menosprecio se pueden activar en la relación con el otro, donde se lesiona, por lo menos una de las partes que conforma dicha relación

Parte fundamental de la comprensión de los problemas psicosociales, es tomar en cuenta las dos comprensiones que pueden tener: subjetivista y objetivista. La primera se refiere a las relaciones semánticas del lenguaje usado en la sociedad, el que explica las relaciones causales del problema desde el lenguaje. La segunda apunta a la reflexión sobre lo que se considera el problema psicosocial semántico, para esto es necesario su desmenuzamiento.

Basándonos en el apartado teórico anteriormente mencionado y con la intención de comprender los problemas psicosociales desde una mirada Objetivista, plantearemos un análisis sobre dos instituciones (Políticas Públicas y Religión Católica), las cuales elegimos para profundizar el problema psicosocial de la discriminación a la pareja homosexual. Para realizar este análisis es necesario desglosar profundamente sus prácticas para llegar a la causa y efecto de éstas.